Bajo la Luna
CUENTO
Ficha técnica
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Título: Bajo la Luna
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Autor: Simonh
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Año de publicación: 2026
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Género: narrativa contemporánea — cuento
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Subgéneros: drama, romance
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Extensión: ~2.900 palabras (unos 12 minutos de lectura)
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Estructura: 4 partes — El Duelo, Julia, Duda, Sonrisa
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Narración: tercera persona en presente, con dos pasajes en primera persona de Pablo
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Protagonista: Pablo, escritor en crisis personal y creativa
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Personajes: Alejandro, el padre · Julia · Lisa, la exesposa · Sofía y Elena, las hijas · Juan José, un amigo de la universidad
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Temas: el duelo y la memoria · la relación padre-hijo · la búsqueda de sentido a través del arte · el amor y las segundas oportunidades
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Ambientes: la casa familiar, cafés, el lanzamiento de un libro
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Estilo: contado casi enteramente en diálogo, sin rayas ni comillas; la narración solo entra entre escenas
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Final: abierto

PARTE I (El Duelo)
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Mijito, ¿ya comiste?
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No tengo hambre, pa.
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Voy a calentar la comida. Avísame si cambias de opinión.
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Gracias, pa.
Es una noche fría y más oscura de lo habitual. Padre e hijo conviven nuevamente en la casa familiar después de quince años, en medio de recientes circunstancias que han sido tanto inesperadas como dolorosas.
La mirada perdida de Pablo mientras ve televisión contrasta con la vitalidad de Alejandro, su padre, que, a pesar de haber perdido a su esposa hace seis meses, mantiene parte de su alegría y su entusiasmo por seguir viviendo. Su amor por la lectura y por su difunta esposa le han motivado a querer cumplir los últimos sueños y planes que tenían juntos antes de su dolorosa partida.
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Mijo, tómate un cafecito. Aquí te lo traigo.
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Gracias, pa.
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¿Qué has pensado en hacer?
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No sé, pa. No sé si volver a escribir, no sé si buscar otra cosa. La verdad no sé qué hacer.
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Pablo, un divorcio es un golpe muy fuerte. Te entiendo, es bastante doloroso y además muy reciente. Pero hay que seguir adelante. Enfócate en tu vida, en encontrar qué hacer, qué te apasiona, y pensar en tus hijas.
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Sí, pa, lo entiendo, pero no sé si seguir escribiendo. Van 2 novelas y las cosas nada que despegan. Y ahora con todo esto, que no me lo esperaba. Es mucho por asimilar.
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¿Y es que tu esposa te dejó por otro?
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Sí, pa, ya te lo conté ayer. Exesposa. Por eso nos separamos.
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Ahhhh, cierto. Es que con esta memoria que me está fallando…
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Yo sé, pa. No te preocupes.
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Aprovecha todo este episodio y escribe algo. Creo que debes seguir intentándolo…
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Es que ni tengo ganas…
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Mijo. El fracaso es parte de la vida, parte del éxito, parte de todo. Hay que sufrir para poder vivir. Mírame, perdí a tu mamá, mi compañera de vida, hace 6 meses; ella era todo para mí. Pero aquí sigo, adelante, viviendo y haciendo los últimos planes que quiero vivir…
Alejandro se toma una pausa antes de seguir hablando con su hijo…
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El futuro no es solo algo que sucede, es una fuerza feroz con un increíble sentido del humor, que te va a atropellar si no estás listo para vivirlo…
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Pero qué sentido del humor tiene…
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Así es la vida, mijito.
Pablo digiere las palabras de Alejandro mirando hacia el techo, pensando en todo lo que está viviendo y sufriendo. Los cambios de la vida que golpean sin avisar, sin preguntar. La vida a veces puede ser un castillo de naipes que construimos sobre terrenos movedizos.
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Un par de horas después:
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Mijito, mañana tengo pensado visitar a tu hermano. ¿Te apuntas?
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No sé, pa, mañana te digo.
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Anímate y vamos con tu familia. Y, por cierto, ¿cómo está tu señora?
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¡Pa, que nos divorciamos!
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¿Y eso?
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Hace 3 meses, pa. Por eso estoy viviendo contigo.
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Ahhh, cierto. Perdona. Esta memoria no me está sirviendo para nada. Los años, mijito…
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Yo sé, pa. No te preocupes.
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¿Y no vas a aprovechar todo lo que estás viviendo para escribir?
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No sé, pa. Por ahora no tengo ganas…
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Ahora es cuando más debes escribir…
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Voy a pensarlo, pa…
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Pablo, recuerda. El futuro no es solo algo que sucede, es una fuerza…
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Pa, ya me dijiste esa frase hace un rato…
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Ahhh, perdón, pero qué memoria…
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Tranquilo, pa. No te preocupes. No me molesta…
Dos semanas después…
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Pa, ¿quieres un cafecito? Lo acabo de preparar. Usé el café que nos envió el primo Gustavo de su cultivo en Armenia.
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Gracias, mijito. Delicioso.
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Está bajito de azúcar. Recuerda cuidarte, porque tienes principios de diabetes.
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Vale, mijito. Huele delicioso. Por cierto, los vi muy bien con Lisa. Ustedes van a ser una gran pareja…
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Pa, nos separamos hace casi 4 meses.
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¿Se casaron?
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Sí, pa. Hace 8 años.
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¿Y por qué se divorciaron? ¿Te dejó por otro?
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Sí, pa. Por Dios, ya te lo había contado…
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Ahhh, sí. Ya me acuerdo. Es que con esta memoria…
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Tranquilo, pa. Ya me estoy acostumbrando…
PARTE II (Julia)
Casi tres años después…
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Es que usted nunca me pone atención…
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Qué raro, siempre acusándome de cosas que solo ocurren en su imaginación…
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¿Imaginación? Por eso es que siempre estamos peleando, porque soy un accesorio para usted…
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¿Accesorio? ¿Después de todo lo que he hecho por usted?
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¿Y es que yo no he hecho nada?
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No empiece a inventar. No he dicho eso…
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Pues con sus palabras es obvio que lo está queriendo decir…
Pablo disimuladamente mira la pelea de la pareja sentada en la mesa del lado. Está sentado en un café esperando a su amigo Simon, quien recorre los stands de una feria para startups en busca de financiación para su proyecto.
A medida que la pelea de la pareja continúa, no puede evitar reírse…
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Dicen que hay 3 formas de iniciar una pelea con una mujer. Decirle que sí, decirle que no o quedarse callado. Parece que él no lo sabe…
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Jajajaja. Parece que no.
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La vida es tan corta para pasársela peleando, ¿cierto?…
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Tienes razón. Con lo difícil que es encontrar alguien especial…
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De acuerdo. ¿Cómo te llamas?
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Pablo. Mucho gusto, ¿y tú?
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Julia.
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¿Y aparte de reírte de nuestros amigos de la mesa del lado, vienes a buscar financiación?
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Sí, pero hoy finalmente conseguimos nuestros socios. Estoy cansada, fue muy difícil, pero lo logramos. Ahora estoy esperando que mis amigos terminen de entregar unos documentos, y bueno, riéndome un ratico…
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Felicitaciones por lograr el financiamiento que buscaban… Sé que es muy difícil…
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Gracias. Fue muy pero muy dif…
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Y ahora qué tien…
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Estaba pensand…
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Perdón…
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Jajajaja. Los dos al tiempo…
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Sí… jajajaja.
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Dale, tú primero…
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OK. Quería preguntarte si pronto ibas a salir con tus amigos.
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Sí, ya casi. Jajajaja. Yo iba a preguntar lo mismo…
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¿En serio?
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Sí…
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Tal vez podríamos tomarnos un café…
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¡Tal vez este día podría mejorar aún más!
PARTE III (Duda)
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Señor Pablo, en esta sala puede esperar mientras le corresponde su intervención.
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Muchas gracias. Estaré pendiente.
Ya tengo mis palabras listas, ya tengo mis ideas claras de lo que quiero decir. Aunque a veces me gusta improvisar, hoy sí quiero tener todo bien estructurado.
En parte estoy tranquilo porque hablar en público siempre ha sido algo cómodo para mí. Sin embargo, hoy vienen muchos amigos y conocidos, mi familia, mis hijas y mucha gente del medio. Es un día muy importante y espero que todo salga muy bien. Este libro me va a permitir dar un salto importante en mi carrera.
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Hola, bonito, ¿cómo estás?
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Hola, hermosa. ¿Cómo te fue de camino? Te estaba esperando. Quería verte antes de empezar.
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Yo también quería verte rápido. Salí lo más temprano que pude de la oficina. Tráfico como siempre, pero afortunadamente pude parquear sin problemas.
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Lo importante es que llegaste justo a tiempo. ¿Cómo viste todo afuera?
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Hay mucha gente, qué emoción. Estaba tratando de poner atención a lo que están diciendo afuera y todos son muy buenos comentarios. Debes sentirte muy orgulloso.
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Me tranquiliza un poco. Sin embargo, tú sabes lo mucho que he trabajado por todo esto, y finalmente verlo hecho realidad… Solo quiero que todo salga bien.
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Así será, bonito. No te preocupes. Tú das increíbles discursos y el libro quedó buenísimo. Así que con toda seguridad a todos les encantará tu presentación. Además estás churrísimo. Me encantas, ¿sabías?
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Gracias, hermosa. Tú también me encantas. Me hace feliz que estés aquí conmigo. Gracias por todo tu apoyo.
Julia y Pablo se funden en un largo y sentido abrazo. Se percibe una evidente complicidad entre ambos.
Mi papá tenía razón. A veces la vida nos regala bonitas sorpresas, si prestamos atención…
Julia es una de ellas; hace un año llegó sin avisar y de repente le dio a mi vida una cadencia más diáfana, alegre, tranquila y segura. Con ella todo ha sido más fácil.
Hummmm. Es que la verdad hace mucho tiempo que no me sentía así…
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Señor Pablo, es hora.
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Muchas gracias. Ya salgo.
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Pablo, no olvides pasarte por la oficina la próxima semana para programar las conferencias en las universidades que ya están confirmadas.
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Claro que sí, Adriana. Allá estaré, yo creo que martes o miércoles en la mañana.
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Tenemos que aprovechar el impulso que está generando la recepción del libro para lograr la mayor difusión.
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Lo entiendo perfectamente, y estaré disponible para todas las actividades que deseen programar. Todos en la agencia han sido muy amables conmigo, y estoy agradecido con todo el esfuerzo que han hecho.
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Todo es con gusto. Tú sabes lo especial que eres para la señora Martha y para todos en el equipo. Descansa, Pablo. Lo vas a necesitar. Salúdame a tu familia.
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Gracias, Adriana. Gracias nuevamente…
A medida que la gente se despide al finalizar el evento, a Pablo solo le interesa seguir mirando a Sofía y Elena, sus dos hijas, que por primera vez han asistido a uno de sus lanzamientos. Está feliz de sentir la admiración en sus ojos, de contemplar la alegría que sienten de ver a su papá compartiendo con decenas de personas interesadas en su publicación. Unas miradas que llenan un vacío que tiene hace mucho tiempo…
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Bonito. Voy a recoger mis cosas y, si quieres, nos vemos a la salida. Ahí te recojo. No será difícil que me ubiques: busca la más bajita y listo…
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Jajaja, vale, hermosa. Termino de despedirme de mis hijas, de mi familia y de quienes falten. Y ahora nos vemos.
Después del suave y sentido beso de Julia, Alejandro lidera la fila de abrazos y despedidas de todas las personas cercanas que han venido. A pocos pasos de distancia, Lisa sigue esperando junto con Sofía y Elena el momento para poder despedirse.
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Papi, ya nos vamos. Queríamos decirte que estuviste maravilloso. Estamos muy contentas por ti.
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Sí, papi. Muy contentas y felices por tu trabajo y todo lo que finalmente has logrado.
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Gracias, mis amores. Las amo con todo el corazón. Gracias por acompañarme hoy. Ya es hora de descansar. Vayan con su mamá y mañana hablamos.
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Vale, papi. Te amo mucho.
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Chao, papi. Te amamos mucho.
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Y yo a ustedes, mis muñequitas.
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Hola, Pablo. Te felicito. Leí el libro y está muy bueno. Me alegro mucho por ti.
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Gracias, Lisa. Lo aprecio. Y gracias también por traer las niñas. Fue algo muy importante para mí que ellas hubieran asistido.
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No se lo querían perder por nada del mundo. Y la verdad, yo tampoco.
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La semana pasada las vi muy felices de poder venir.
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La verdad, las 3 estábamos muy contentas.
Pablo percibe una extraña mirada de Lisa mientras conversan. Debería ser una simple despedida.
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Gracias, Lisa.
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Sabemos que es algo importante para ti, y queríamos estar contigo. Yo quería acompañarte también.
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No entiendo, Lisa…
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Sé que ha pasado tiempo. Hay algo que quiero decirte desde hace mucho.
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¿De qué quieres hablar?
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Pablo… Me haces mucha fal…
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Lisa, mira, no sé para dónde vas, pero no me parece que ahora sea el momento para hablar de eso. Y no sé si quiera realmente tocar ese tema, que para mí es…
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Pablo. Sé que han sido 4 años. Sé que te herí y no fui consciente de muchas cosas que pasaron. De cosas que hice. Pero no puedo esperar más tiempo para decirte todo lo que pienso. Quisiera…
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Lisa. En serio que no quiero tener esta conversación. No quiero…
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Pablo, solo quiero que me des tiempo para explicarte todo lo que he pensado. Todo lo que siento, lo que creo que aún podemos ser…
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Lo que siempre quise fue tener una familia. No se trata del pasado, se trata de nuestros actos, de lo que demostramos. Y nunca me imaginé que fueras a herirme de la forma en que lo hiciste. La verdad no quiero hablar. Es lo que menos necesito ahora…
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Pablo, por favor, dame un poco de tiempo…
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Ya lo tuviste, Lisa. Me tengo que ir…
El paso agitado de Pablo demuestra cómo las palabras de Lisa lo afectaron. Una prisa inesperada a la salida de su evento, de un momento importante en su vida. Un día que terminó siendo agridulce.
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Pablo, ¿qué tienes? ¿Qué fue lo que te dijo Lisa antes de salir, para que estés así? ¿Por qué no viene con nosotros?
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Pa, no viene porque estamos separados…
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¿Cómo así? ¿Se casaron?
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Sí, pa. Hace mucho. Llevamos 4 años separados.
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¿Y qué fue lo que pasó? ¿Te dejó por otro?
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Sí, pa. Ya te lo había contado esta mañana.
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Ahhh, cierto. Es que esta memoria…
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Pa, no te preocupes…
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¿Y qué te dijo?
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Pa, parece que quiere volver.
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¿Y ella está sola?
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No. Ella tiene novio…
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¿Y entonces no está feliz con él?
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Aparentemente no. Siempre pensé que eso no tenía mucho futuro. Lo que mal empieza, mal termina…
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Pablo, no pierdas la perspectiva. Es tu decisión, y todos te apoyaremos. Por todo lo que has pasado, no olvides cómo llegaste hasta donde estás ahora. No se trata del pasado, ni de lo que crees que pueda pasar en el futuro. No tiene sentido vivir todo lo que nos da la vida si no se disfruta del presente, si no se disfruta el viaje.
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Lo sé, pa. Me afecta, pero no lo olvido. Debo procesar todo esto. Necesito pensar.
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Mijito, recuerda. El futuro no es solo algo que sucede, es una fuerza…
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Pa, ya me sé la frase…
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Ahh. Cada día me funciona menos esta memoria…
Los pensamientos de Julia y Pablo por primera vez en un año están fuera de sintonía. La confusión y ansiedad que produjeron en Pablo las palabras de Lisa contrastan con el regocijo que expresa la sonrisa de Julia.
El recorrido hacia el parqueadero es un cruce de emociones. Bajo la luna llena, fluye un mar de pensamientos y de palabras que deberán encontrar luz y brisa para desenfundar lucidez.
PARTE IV (Sonrisa)
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Juan José, ¿cómo estás?
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Pablo, milagrazo hermano. Cuánto tiempo.
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Sí, Juan. Muchísimo tiempo. Desde la universidad. ¿Qué haces? ¿Cómo va todo?
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Hermano. Aquí en Colombia de visita. Vivo en España hace 15 años, pero no se olvida la gente, la tierra, todo.
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Qué bacano, Juan, que estés de visita. No le demos más vueltas. Tenemos que vernos. ¿Cuándo tienes tiempo y nos ponemos al día?
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De una. ¿El viernes te parece? ¿En la tarde?
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Listo. Ya me agendo.
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Vale, amigo, nos vemos ese día.
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El cruce de la calle con el pavimento reluciente por la lluvia matutina acompaña el caminar de Pablo mientras llega al café donde quedó en encontrarse con Juan José.
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Mi hermano, ¿cómo estás? ¡Qué alegría verlo después de tanto tiempo!
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Juan, lo mismo digo. Qué bacano verlo. ¿Cómo va todo? ¿Cómo estás?
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Muy bien, Pablo. Gracias a Dios, todo ha salido muy bien.
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Pero cuéntame. No recuerdo cuándo fue que te fuiste para el exterior. ¿Y qué hiciste allá?
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Pablo, vivo en España hace 15 años; me fui para allá desde que nos graduamos prácticamente. Quería hacer una maestría en Barcelona; recuerda que siempre me gustaron los números y por eso me fui por el mundo bursátil.
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Sí, me acuerdo…
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Estudiando la maestría conocí a mi esposa y, a partir de ahí, decidí hacer mi vida allá.
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Me lo imaginé. El amor nos hace tomar esas decisiones.
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¿Y tú cómo estás?
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Qué te cuento. Como un par de años después de graduarnos decidí ser escritor. Publiqué algunas cosas los primeros años sin mucho éxito.
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Menos mal seguiste intentándolo…
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Sí, Juan. Mi papá me animó mucho a seguir adelante a pesar de las estrelladas.
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¿Y te casaste?
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Me casé hace 13 años, tuvimos 2 hijas, me divorcié hace 5.
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Qué triste, Pablo.
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Sí, Juan. Fue muy difícil. Mi mamá falleció ese mismo año.
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Lo siento, Pablo. Qué fuerte.
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Un par de años después decidí seguir escribiendo y publiqué mi tercera novela con relativo éxito. Ahí empezaron a salir mejor las cosas.
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¿Sobre qué era la novela?
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Una especie de thriller político.
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Suena genial. Ahora me pasas el nombre para comprarla y chicanear con mis amigos.
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Jejeje. Gracias, Juan. El año pasado publiqué mi cuarta novela y finalmente mi carrera despegó; gracias a Dios, todo está funcionando mucho mejor. Fue especial porque para el lanzamiento asistieron mis hijas, mi familia, en fin. Estuvo genial.
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Sí, hermano, lo vi en la prensa. Últimamente te ha ido muy bien y te felicito. De hecho, te cuento que la compré para poder contarte cómo me pareció. Y la verdad, me pareció muy, muy buena.
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Te agradezco. Le dediqué todo lo que tenía a esa novela; creo que consume alegrías, tristezas, sueños, recuerdos, muchas cosas para poderla escribir.
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Te felicito, Pablo. En verdad me alegro por ti.
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Gracias de verdad.
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¿Y ahora cómo están tus cosas sentimentales? ¿Conseguiste a alguien? ¿Volviste con tu esposa?
Una suave y contundente sonrisa se dibuja en el rostro de Pablo antes de responder la pregunta de Juan José…
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La verdad, Juan, han sido 5 años con muchísimos cambios, he pasado por muchas cosas. La vida me dio una sorpresa, y esta vez sí le presté atención.
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Huy, suenas trascendental.
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Jeje, así es, Juan.
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Qué bien, así lo siento. Pero entonces, ¿finalmente con quién estás?
Un breve silencio se ocupa de la conversación entre dos viejos amigos de la universidad.
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Pues, Juan. Te cuento que ahora estoy viviendo feliz con…